Me encanta recibir una sonrisa cuando llego a un restaurante o una tienda. Es una tontería pero me hace sentir bien, me predispone a disfrutar, a perdonar los posibles errores que pueda cometer el camarero o dependiente, a ser agradecida… Es un detalle insignificante que convierte el lugar en merecedor de una recomendación.
Y eso es precisamente lo que me ha pasado con mi última adquisición por internet. Paradójicamente, algo tan impersonal como internet, se convirtió en algo especial por un pequeño detalle…

Una pequeña y sencilla tarjeta que decía «para Sara, deseamos que lo disfrutes» fue suficiente para sacarme una sonrisa. Se trata de una compra de material de scrap que hice en Daisy Handmade, tienda que conocí leyendo un blog (que ahora no recuerdo). Una página sencilla, de estas que no te enamoran a primera vista pero bien surtida y muy económica. Me animé a hacer un pedido y me encontré … Una sonrisa…

Bueno, me encontré dos, la tarjeta dedicada y unas florecitas de regalo. Son los pequeños detalles los que marcan las diferencias. 
Yo trabajo de cara al público y con los años he aprendido que sonreír tiene un efecto rebote muy gratificante y además es gratis. 
¿Qué os parecen este tipo de detalles? ¿Os fijáis en ellos?
Os deseo un feliz y sonriente día 🙂

5 comentarios de “¿Cuánto vale una sonrisa?

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