En Segovia, ni cerca ni lejos, al final de una carretera que casi no lo es, se encuentra un pequeño pueblo que sin serlo, contiene un lugar mágico. Una casa con sabor antiguo aunque es nueva, con toques modernos que aún siéndolo, parecen vividos.

Asi es esta casa que tuvimos la suerte de conocer hace unas semanas, llena de detalles en cada rincón, con ventanas a ningún lugar que te transportan al cuadro mejor pintado…

Si a todo esto le añades unos anfitriones de lujo, la estancia se hace inolvidable. Muchas gracias chicos!! Un placer compartir ese día 😉 y gracias por dejarme hacer fotos nada más llegar, el protocolo no debe decir nada bueno sobre esto.
Feliz fin de semana!!

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