Hasta ahora el momento del cuento siempre había sido un ratito especial antes de dormir, pero a veces las ganas de reír nos pueden y lo cambiamos por tonterías varias. Así que pensé crear un pequeño espacio en su habitación con sus cuentos favoritos y un asiento confortable que invite a sentarse en cualquier momento del día.
Un rincón entre la cómoda y su armario fue suficiente para  crear su «guarida». Unas baldas y un baúl de Ikea, componen todo el mobiliario que necesité.

 Como asiento aprovechamos una caja de almacenaje para guardar alguno de sus juguetes más voluminosos, y resolvimos dos problemas de un plumazo.
Qué os parece?
Feliz día!!

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