No sé muy bien si coincidiendo con la existencia del blog, o ha sido a raíz de tenerlo, a diario me ocurren cosas que necesito contar, cosas cotidianas y superfluas la mayor parte de las veces, pero que si no las comparto, reviento.

Probablemente siempre he sido así, viendo lo mucho, (pero mucho mucho) que habla mi hijo, y dado el tiempo que pasa conmigo. Buena herencia le dejo! Cuento y revivo constantemente las menudencias del día a día, caricaturizando muchas veces mis maratones diarias, y otras dramatizando las pequeñas salidas de rutina y sus inconvenientes.

Lo que ocurre es que ahora, además de ponerle la cabeza como un bombo a todo el que se cruza en camino con mis historias de mala madre común o hablar sola en el coche en los muchos atascos que pillo (a veces parece que los cojo todos), también lo hago a través de las redes sociales y del blog, convirtiéndose en una especie de terapeuta, que escucha y pocas veces contesta. Y como no tengo quién me interrumpa, pues ahí estoy yo, contando pelos y señales de mi existencia diaria jajajaa Me estaré volviendo loca? Quizá siempre lo he sido y ahora simplemente lo constato.
Algún terapeuta improvisado en vuestras vidas? Vuestro perro quizá?

2 comentarios de “El blog, mi terapeuta

  1. Donando Voz dice:

    Si te sirve de consuelo, las blogueras tenemos un "sexto sentido" que nos hace pensar en las personas que nos leen, sea en el blog, o redes sociales, es como si la mente estuviera preparada constantemente para almacenar posibles publicaciones.. ¿Verdad? Me ha pasado y me consta que es comun en nuestro mundo… Así que tranquila que no eres la única que tiene la sensación de estar volviéndose loca! Jajaja… A mi ver es creatividad a punta pala!!
    Que tengas un buen dia sara. ♥

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