Buenos días!! Una de las cosas que más me gusta de pasar frío, seguramente la única, es el momento de llegar a casa y sentir el calor del hogar, quitarte la ropa fría, a veces mojada, y ponerme algo cómodo y calentito…

Pero para disfrutar de ese momento es imprescindible haber pasado frío. Así que hoy os propongo una excursión por la que merece la pena congelarte ;). Hace unas semanas hicimos una escapada a Rascafría, un pueblo precioso en la sierra madrileña, de esos que conservan el sabor y los aromas de las montañas entre las que está situado.

A pocos minutos de Navacerrada, por una carretera que serpentea por el Valle de El Paular, entre la nieve y la sequedad del invierno, llegamos a Rascafría. Es un pueblo pequeño pero con algunos detalles que lo hacen especial: sus vistas a las montañas, el paseo junto al río que lo atraviesa sembrado de pequeños puentes, casas de piedra y decenas de caminos que se pierden a través del campo infinito que lo rodea.

Además puedes hacer un alto en el camino y disfrutar de un buen menú en cualquiera de sus muchos restaurantes. Nosotros comimos en Casa Conchi, un restaurante con un menú delicioso, original y casero, que aprovecha el sol de mediodía para servir comidas en su pequeña terraza. Súper recomendable el hojaldre de puertos y las croquetas caseras. Sólo diré que lo que nos sobró nos lo empaquetaron para llevar 😉

Podéis encontrar más información en la página web de Rascafría.
Qué hacéis el fin de semana? Plan casero o callejero?
Qué disfrutéis!!

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