¿Cuántas cosas has hecho en la última semana que no querías hacer? ¿Y en el último mes? Decir lo que piensas no siempre es fácil. El miedo al qué dirán, a no ser comprendida, a perder una amistad, al rechazo… hay muchas razones para no decir no. Sin embargo, no hacerlo te hace sentir incómoda, te frustra y te enfada contigo misma. Entonces, ¿Por qué nos cuesta tanto decir que no? 

Por qué me cuesta decir que no

 

Como te decía, es mucho más fácil decir que sí a todo. Un extra de trabajo, una cita inesperada, hacer un favor… decir que no implica en muchos casos, dar explicaciones, justificar la decisión y no siempre hay una. A veces simplemente no te apetece y decir no porque no me apetece “queda mal”. El miedo a lo que piense la otra persona de ti, el miedo al rechazo, y, sobre todo, el miedo a que ese NO pueda darte una libertad que no estás segura de merecer.

Una baja autoestima, la falta de autoconocimiento para identificar claramente deseos y necesidades, la ausencia de metas u objetivos… son algunas de las razones por las que te puede costar decir NO. Esto no quiere decir que si alguna vez dijiste que sí a algo que no querías hacer, seas una persona sin autoestima ni metas en la vida. Incluso las personas que tienen todo lo anterior muy claro e identificado, pueden tener días bajos en los que aceptan cosas que no quieren realmente.

Lo importante aquí es identificar en qué grado te sucede, cómo te afecta, y aprender a gestionarlo. Es decir, tener las habilidades personales que te ayuden a decir NO cuando quieras decir NO, sin sentirte mal ni hacer sentir mal a la persona que tienes enfrente.

 

Esta habilidad se llama ASERTIVIDAD.

 

Una persona asertiva es aquella que sabe expresar sus deseos, sus ideas o sus necesidades desde la calma y el respeto. Reivindicar tus derechos sin pisar los de los demás. Esta habilidad se aprende y se puede entrenar con algunos ejercicios. A continuación, te doy algunas ideas que pueden ayudarte en este sentido:

  1. Me gusta/no me gusta: haz dos listas tan largas como necesites con todo aquello que te gusta y todo lo que no. Puedes incluir cosas, experiencias, emociones, personas… lo que quieras. Si te animas, puedes incluso agruparlas por categorías. Este ejercicio es muy bueno para tomar consciencia de lo que te gusta y lo que no, y tenerlo presente antes de tomar una decisión, exponer una idea o expresar una necesidad. Tenla a mano para ir añadiendo ideas según te vayan viniendo a la cabeza y revisar tus listas siempre que lo necesites.
  2. Deseos/necesidades: hacer listas de deseos y necesidades puede ayudarte a diferenciarlas y, por tanto, a tener más claras tus prioridades. Cumplir un deseo es un extra, puedes vivir sin ello. Pero satisfacer una necesidad puede marcar la diferencia entre seguir adelante con tu vida o frenarla en seco. Una necesidad es algo sin lo que no puedes continuar. Cuando tienes claras tus necesidades, es mucho más fácil decir NO a aquello que te aleja o te impide satisfacerlas.
  3. Importante/secundario: a veces damos demasiada importancia a cosas que no lo son en realidad, y dejamos fuera otras que realmente sí lo son. Cuando tienes varios asuntos rondando tu cabeza, clasificar en importante y secundario puede ser de gran ayuda a la hora de decir NO. Coge papel y boli, haz una lista con todos esos temas que requieren de una decisión por tu parte, y clasifica. 

 

Estos ejercicios no llevan mucho tiempo y tienen un enorme poder transformador. Puedes hacerlos en el autobús, antes de acostarte o mientras desayunas. Son sencillos pero de gran impacto, impacto positivo. Porque te hacen tomar consciencia de tus decisiones, te ponen en el centro de ellas. Son tus necesidades, tus gustos y preferencias las que te guían a la hora decir sí o no a algo y, por tanto, te harán sentir segura a la hora de tomar tus decisiones.

Esa seguridad y confianza que se genera cuando vas tomando decisiones que encajan contigo, ¡tienen un efecto adictivo y multiplicador! Cuantas más decisiones tomes apoyándote en tus listas y tus reflexiones sobre ellas, más decisiones acordes contigo vas a tomar, mejor te vas a sentir y más veces querrás repetir.

Tómate tiempo para crear tus listas y revísalas cada cierto tiempo. Recuerda que somos seres dinámicos, las necesidades cambian, los sueños cambian, los gustos y las prioridades pueden cambiar en cada etapa de tu vida.

 

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