Es curioso cómo cualquier detalle puede transformar un buen día en uno malo y viceversa. Una mala palabra, una sonrisa amable, una llamada… Por desgracia, ninguna de estas situaciones depende de ti y, por tanto, no puedes evitarlas o provocar que sucedan. Sin embargo, existen algunos gestos o acciones que pueden moldear tu actitud frente a ellos para sentirte bien pase lo pase.

rutinas de mañana para sentirte bien

 

 

Incorporar una rutina requiere un poco de dedicación y tiempo para que se asiente. No es difícil, solo necesita un tiempo determinado. A la mayoría de las personas nos cuesta incorporar hábitos o rutinas en gran parte, porque no dedicamos el tiempo necesario a incorporarlos. Al igual que las plantas florecen en primavera, después de perder sus hojas en otoño y apagarse durante los meses de invierno, las personas también necesitamos un periodo para desprendernos de creencias limitantes y malos hábitos, aprender a priorizar aquello que queremos incorporar y finalmente poner en práctica la rutina en cuestión.

 

Así que, antes de contarte mis rutinas de mañana, déjame que te explique cómo incorporarlas a tu vida para que realmente se conviertan en un hábito práctico y duradero:

 

  1. Asegúrate de que sea una prioridad: de nada sirve que te lances a hacer esto y aquello sí realmente no lo consideras importante para ti. Yo te voy a proponer una serie de hábitos que son importantes para mi. Adaptamos y selecciona los que de verdad encajen con tu estilo de vida y tus valores.
  2. Elige el hábito que quieres incorporar: yo te voy a hablar de cinco pero te recomiendo que los incorpores de uno en uno. Cómo te decía antes, debe ser importante para ti y elegir solo uno te ayudará a poner foco, dar prioridad a tu rutina nueva frente a otras tareas y dejar el espacio necesario para su desarrollo.
  3. Crea ambiente: recrear tu nueva rutina siempre a la misma hora y del mismo modo te va a facilitar la tarea. Tu mente está programada para asociar tiempos a determinadas acciones, como leer antes de acostarte por ejemplo, o lavarte los dientes después de comer. Si un día no lo haces, sientes que te falta algo y lo haces.
  4. Se constante: sin excusas. Cada día encontrarás motivos para saltarte tu rutina, y cada día debes tener un argumento constante para rebatirte y cumplir tu propósito. 

 

 Dicho todo esto, hoy quiero compartir contigo 5 rutinas de mañana que yo misma he incorporado a mi vida en los últimos meses y han marcado una enorme diferencia. ¡Vamos a verlas!

 

  1. Rutina de buena cara: cuando trabajaba en oficina me maquillaba todos los días, así que cuando empecé a trabajar desde casa decidí no hacerlo como pequeño acto de liberación. Ahora he creado un hábito intermedio que deja mi piel respirar y al mismos tiempo me permite verme bien. Hidrato con serums, protejo con crema solar y aplico 3 básicos: corrector de ojeras, colorete y rímel. Fin. Trato de disfrutar del momento y me doy permiso para saltarme la rutina cuando tengo otras prioridades. Pero, sin duda, verme bien es una de las cosas que me hace llevar el día mucho mejor.
  2. Desayunar sano: la primera hora del día para mi es complicada. Solo pienso en el café y siempre voy con cierta prisa. Así que hacer desayunos elaborados me cuesta un mundo y siempre termino por comerme dos galletas. Para evitarlo ahora, además de planificar las comidas y cenas en el menú semanal, también planifico los desayunos. Busco cosas sencillas como fruta o tostadas, pavo… y me aseguro de tener provisiones. La sensación de haber conseguido cambiar este mal hábito y me da seguridad porque me siento capaz de lograr todo lo que me proponga.
  3. Nada de móvil: es tentador echar un vistazo rápido al móvil mientras me tomo el café. Sin embargo, me generaba mucho estrés desde primera hora porque no tenía tiempo de responder e-mails o simplemente verlo todo. Así que ahora desayuno, solo desayuno y aprovecho esos minutos para repetirme un pequeño mantra que me anime para todo el día. La diferencia entre empezar el día con un montón de información y estímulos, a empezarlo con un mensaje positivo, es brutal.
  4. Mantra del día: no imaginas el poder que tienen las cosas que te dices, lo que piensas sobre ti y tus capacidades. Resulta casi inevitable que determinados pensamientos negativos o falsas creencias te asalten de vez en cuando. Por eso, empezar el día con un mensaje positivo elaborado de forma consciente puede ayudar mucho a moldear tu día y actitud para afrontarlo. Frases como “hoy voy a sentirme feliz y en calma” pueden realmente ofrecerte un día así. Puedes escribirlo varias veces, repetirlo mentalmente o incluso decirlo en voz alta.
  5. Visualización positiva: es un ejercicio que propongo en casi todos mis cursos porque ¡de verdad que funciona! Yo lo practico desde que era niña y me da mucha seguridad y mucha tranquilidad a la hora de afrontar el día. Consiste en hacer un pequeño ejercicio de relajación (con respiraciones profundas) e imaginar tu día perfecto con todos los detalles posibles. Qué llevas puesto, cómo te sientes… De algún modo, tu mente se convence de que esto es real y tú día transcurre como lo imaginas, feliz, tranquila, con control…

Como ves son rutinas muy sencillas, pequeños cambios que no llevan mucho tiempo y fáciles de aplicar. La clave está en encontrar aquellas que te resuenan y se ajustan a tus necesidades y deseos, y adoptar cada una poco a poco, para que puedan convertirse en auténticos hábitos.

 

Y ahora cuéntame, ¿tienes alguna rutina de mañana que te haga sentir genial durante todo el día? Cuéntamelo en comentarios para que todas podamos aprovecharlos. Y si crees que puede ayudar a alguien, envíale este post 😉

 

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