Septiembre es el mes de la planificación. No sabemos porqué, la vuelta al cole despierta las ganas de planificar tu tiempo y llevar una vida ordenada que te deje tiempo para disfrutar. Pero pasado el entusiasmo inicial, enfrentarse a una agenda en blanco y una lista interminable de tareas, resulta tan abrumador que terminas por caer en el estrés de siempre, saltando de una tarea a otra, sin rumbo ni dirección.

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Hoy quiero contarte cómo ser más productiva para cumplir tus planes. Porque una cosa está clara: ninguna planificación servirá de nada si no te permite llevarla a cabo. Y es aquí donde reside la clave de este post: qué es la productividad y qué relación tiene con el cumplimiento de tus planes.

 

QUÉ ES SER PRODUCTIVA:

Empecemos por ver qué NO es la productividad:

  • no es hacer muchas cosas a la vez
  • No es hacer muchas cosas en poco tiempo
  • No es tachar todas las tareas de tu lista
  • No es hacer cosas desde que te levantas hasta que te acuestas
  • No es encadenar una tarea detrás de otra

En definitiva, ser productiva no tiene que ver con la cantidad de cosas que haces. Tampoco con el tiempo que dedicas a hacerlas.

Las personas productivas tienen en cuenta varios aspectos a la hora de planificar y llevar a cabo sus planes:

  • Ponen intención en lo que hacen.
  • Tienen metas claras hacia las que dirigir sus acciones.
  • Ponen foco en lo que han decidido hacer.
  • Llevan cada tarea hasta el final antes de ponerse con la siguiente.
  • Disponen de tiempo libre para disfrutar

Como ves, ser productiva está más relacionado con el trabajo previo de planificar que con la acción en sí. Tener claros tus objetivos y prioridades es fundamental para ser más productiva.

Dicho todo esto, podríamos decir que una persona productiva es aquella que hace lo que se propone en el tiempo previsto para ello. Y esto nos lleva a la siguiente pregunta:

 

CÓMO MEJORAR TU PRODUCTIVIDAD:

  1. Establece tus prioridades: parece obvio pero la mayoría de las personas planifica su tiempo sin tener esto en cuenta. Y el día a día está lleno de decisiones que te acercan o alejan de tus necesidades y deseos sin que apenas seas consciente de ello. Por eso, antes de sentarte delante de la agenda, tienes que dedicar unos minutos a valorar qué quieres, qué necesitas, qué es importante para ti.
  2. Define objetivos: claros y concisos. Nada de pensamientos vagos del tipo “más tiempo para mi”. Tienes que definir con todo detalle qué quieres conseguir. Cuanto tiempo quieres para ti, qué vas a hacer en ese tiempo, que necesitas para llevarlo a cabo, cómo lo vas a hacer, cada cuánto tiempo vas a dedicarte esos momentos… Si no concretas tus objetivos a este nivel, no podrás cumplirlos.
  3. Establece acciones: haz una lista con todas y cada una de las tareas que tienes que llevar a cabo para alcanzar esos objetivos. Hasta las tareas más sencillas tienes que anotarlas porque esas son las que luego se convierten en imprevistos. Siguiendo con el ejemplo de antes, para tener una hora al día solo para ti, quizá necesitas que alguien se ocupe de tus hijos ese tiempo, que cocine… en resumen, que alguien asuma las tareas que sueles hacer tú en ese tiempo.
  4. Sin prisa pero sin pausa: repartir las tareas en la agenda requiere especial atención porque si sobrecargas la semana de tareas, puedes abandonar por estrés. Pero si dejas demasiado espacio de unas tareas a otras, puedes abandonar por la frustración de no llegar nunca a tu meta. Se realista con tu capacidad de acción, ten en cuenta posibles imprevistos pero no te olvides de mantener el foco en aquello que quieres lograr.
  5. Comprométete: llega el momento de pasar a la acción. Has tomado una decisión, has trazado un plan y ahora toca demostrar que puedes y lo vas a lograr. Adquiere el compromiso contigo y no te defraudes. Créete que puedes cumplir tus planes porque tú lo has decidido así y date permiso para colocarte la medalla de “CONSEGUIDO”. No te distraigas de tu objetivo con excusas del tipo “estoy cansada”, “por un día que me salte mis planes no pasa nada” o “es que esto también hay que hacerlo”. Recuerda que cada decisión de tu día a día puede alejarte o acercarte a tu meta sin darte cuenta.

Si sigues estos pasos al pie de la letra, tu productividad va a mejorar de forma drástica. Porque, como te decía al principio, ser productiva no es hacer mucho sino hacer lo que quieres hacer en el tiempo previsto para ello, y estás 5 acciones te pondrán en pista para lograrlo.

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Recuerda compartir este post para ayudar a otras personas a mejorar su productividad 😉

Un fuerte abrazo,

Sara

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